8 días en Guatemala ! (primera parte)

Hola viajeros!, me he encontrado ausente, por motivo de mis vacaciones. Regreso, para contar unas de mis mayores aventuras por un país que es considerado ” muy peligroso”…Me sucedió algo? nada. Regresaría? sí !!!.

Estuve 8 días recorriendo algunas ciudades de este país. Fue un viaje súper intenso, usé todo tipo de transporte (privado y público) y puedo decir que sobreviví a todo tipo de comentario negativo.

En los próximos días, comenzaré a editar mi video con todos los lugares recorridos. No se imaginan la cantidad de videos que tengo, me tomará algo de tiempo 🙂 .

  • 9 de marzo de 2018: 

Para llegar a Ciudad de Guatemala, volé desde Ciudad de México a través de la aerolínea mexicana Interjet (a mi gusto, recomendada). El tiempo de viaje son: 2 horas.

Me sucedió algo muy estúpido por decirlo así. Dejé, en casa de mis amigos (en México) la tarjeta de migración con la cual entré a ese país (con el pánico de poder perderla), no me pregunten por qué jaja. Como resultado de eso, llegué al aeropuerto de Ciudad de México, tuve que ir a migración y pagar una multa de 29 dólares. Que no les suceda como a mí, lleven siempre ese documento junto a su pasaporte.

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Formulario de migración, no perder ni olvidar 🙂

Aterricé en el aeropuerto La Aurora a las 15:05 (hora local) y tomé un taxi autorizado del aeropuerto. Ojo con esto, el tema “taxi”, es importante en Guatemala. Hay que evitar tomar los taxis de color blanco (me atrevería a decir que el 90% son de ese color), porque lo leí en algunos blogs y también personas locales, me recomendaron no tomarlos porque a veces asaltan a las personas.

Cuando estaba dispuesta a salir del aeropuerto, quería cambiar mis dólares a quetzales (moneda del país) para pagar mi taxi.  Eso significaba, salir del aeropuerto y verme obligada a tomar un taxi de afuera. Pregunté a los taxis autorizados y se podía pagar con dólares. Mi próximo destino, era la ciudad de Antigua, que queda a una hora y media desde Ciudad de Guatemala (sin tráfico, que era muy raro en esta ciudad).

El costo del taxi fue de 45 dólares, porque primero debía ir a comprar un pasaje en bus (para ir a otra ciudad) y después continuar mi viaje hasta la ciudad de Antigua. Ese día, el viaje fue como de dos horas y media. Me fui conversando todo el viaje con el taxista, yo estaba emocionada por todo lo que veía por mi ventana. El tráfico era enorme y la contaminación era impactante (este taxi era de color blanco, pero era autorizado desde el aeropuerto).

Llegué a la ciudad de Antigua (lo primero que se ve, es un volcán), me alojé en el hostal “Selina Antigua” (15 dólares una noche),  que queda en pleno centro. Mi habitación fue compartida con tres personas más. Para variar, siempre , siempre, me toca en el camarote de arriba (debe ser por mi juventud jaja). Ese día, me cambié de ropa y busqué un lugar para comer (mi almuerzo había sido una bebida y papas fritas del avión). Estaba tan cansada, que caminé como una hora por el centro, tomé algunas fotos y regresé a eso de las 21:00 hrs a dormir. Mis compañeros, llegaron tarde, así que obviamente me desperté cuando entraron.

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Hostal Selina Antigua

Al otro día me desperté temprano para recorrer el centro. Lo primero que hice, fue ir a la plaza principal, para cambiar mis dólares a quetzales (entré a un banco, que tenía un precio más conveniente, sólo se necesita llevar el pasaporte para poder realizar el cambio).

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Quetzales 🙂

La plaza central, está llena de vida y vale la pena conocerla. Se encuentra la catedral, el palacio de gobierno, palacio de ayuntamiento, entre otras construcciones. Prepárense para encontrarse con muchos vendedores locales. A veces, es muy difícil decir que no vas a comprar algo.

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Plaza central de Antigua

Ingresé al convento de las capuchinas (un costo de 40 QTZ o 5 dólares), donde hice una pequeña sesión de fotos con mi trípode.  Posteriormente, caminé hacia la iglesia de San Francisco, donde se pueden conocer las ruinas que quedan del convento (con un costo de 7 QTZ o menos de un dólar). Cada vez que caminas, te encuentras con alguna iglesia, que vale la pena fotografiar. Sus calles son tipo coloniales, llenas de colores y agradables para caminar. No entré al convento Santa Clara, pero también es un lugar que se  recomienda visitar.

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Convento de las Capuchinas
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Iglesia San Francisco
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Convento Santa Clara

Almorcé en un restaurant por 47 QTZ (6 dólares), después decidí regresar al hostal, para buscar mi equipaje y viajar hacia otra ciudad.

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Almuerzo en Antigua

Mi próxima parada era una ciudad, llamada “Chichicastenango” (donde se encuentra el mercado más importante de Guatemala). En un principio, mi idea era tomar el transporte público para llegar. Cuando pregunté dónde quedaba el terminal de “buses locales”, todos me respondieron: a esta hora quieres ir a Chichicastenango? (eran como como las 17:00 hrs). En realidad sí, porque ya tenía mi reserva en Airbnb (para los que no lo conocen, es un tipo de alojamiento de una persona, quien te arrienda una habitación) en casa de una familia que me estaba esperando. Lamentablemente, siempre me comuniqué a través de la aplicación, por ende, nunca solicité un número de teléfono (grave error, que comentaré más adelante). Mi segunda razón, de querer irme lo antes posible, era que tenía que levantarme temprano para ir al mercado y observar como todo tomaba vida desde las 08:00 am.

Pregunté por un transporte privado, pero encontré que era muy caro (me cobraban unos 640 QTZ o 88 dólares). Después de esa respuesta, decidí tomar un tuk tuk (conocidos así en casi todo el mundo o en simples palabras, es una moto-taxi) hacia el terminal de buses locales.

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Camioneta o bus de Guatemala

Llegué a ese lugar y les juro que era casi la única mujer que estaba ahí. Me preguntaron que a donde iba y también me dijeron: a está hora???? …son tres horas hacia Chichicastenango. Y bueno, sí…ya estaba decidida en que tenía que llegar como fuera. Me subí a la camioneta (como lo llaman ellos), que iba en dirección a Chimaltenango (ya que no había un transporte directo a Chichicastenango). Me subí,  la camioneta iba llena, caminé hacia el fondo y me hicieron un espacio para poder sentarme. Los asientos eran de tres personas, pero yo sentía que íbamos como animales. Por suerte, mi maleta (esta vez, no viajé con mochila, porque mi espalda sufre mucho) estaba a mi vista, porque cada vez que se bajaba una persona, me daba la impresión de que mi maleta podía caer a la calle o peor aún, que la robaran. Viajé como una local más y había que aguantar el viento que entraba por las ventanas que no se podían cerrar. Pedí que me avisaran donde me tenía que bajar, ya que después debía tomar otra camioneta hacia Chichicastenango. Eran como las 19:30 hrs y me avisaron para bajarme en un lugar que realmente daba miedo. Pregunté, qué nombre tenía que decir  la otra camioneta, me dijeron: “Chichicastenango”. Me mintieron, nunca leí esa palabra. Pasaron como 10 minutos, mientras yo esperaba sola y con muy pocas personas a mi alrededor. Miré para todos lados y pensé: tengo que salir de aquí o realmente ya estaré en peligro. Le pregunté a un señor que manejaba el horario de los buses que pasaban y me dijo: acaba de pasar la última camioneta que va a Chichicastenango. Y yo qué !!!!!! no puede ser !!!! . Claro, la camioneta decía “Quiché”, nunca dijo Chichicastenango. Lo peor de todo, es que yo había visto pasar esa camioneta, pero nunca pensé que tenía ese nombre. El señor me dijo: tome un tuk tuk y quizás puede alcanzarla en el otro paradero… y si no la alcanza, deberá pasar la noche aquí. No lo pensé mucho y me subí al tuk tuk (en mi mente, yo sabía que no lo alcanzaría, pero lo hice igual). En el camino, se subió una señora, su hija y su esposo. Conversando con ellos, me dijeron que el lugar era muy peligroso y que conocían un “hotel” donde podría pasar la noche. Me bajé con ellos del tuk tuk, me acompañaron a buscar alojamiento, pero ese hotel ya no existía. Al final, esa opción no era muy buena, porque significaba madrugar al otro día, tomar la camioneta a eso de las 06:00 am para poder llegar a una hora decente a Chichicastenango y esa espera en el paradero a esa hora, también era peligrosa. Les pregunté si conocían a un taxista que me llevara a esa hora. La señora, llamó por teléfono a un taxista conocido que me cobraba 400 QTZ o 54 dólares. Yo acepté, porque ya no tenía más opciones. Me ofrecieron esperar en su casa, caminamos unas dos cuadras y llegamos. Aproveché de cambiarme de ropa, ya que andaba vestida de verano jaja.

No podía creer en el lugar donde me encontraba (la verdad es que no sabía donde estaba), esa familia le abrió su puerta a una desconocida (yo). Me emocioné de que se hayan cruzado en mi camino y me hayan ayudado de esa forma. Solamente, les pude mostrar mi agradecimiento con una fotografía. Les dije que nunca los iba a olvidar y que estaba totalmente agradecida con ellos. Esta fue, la primera sorpresa que me llevé en mi viaje, ocurrieron otras, que contaré en una próxima publicación.

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Familia que me ayudo 🙂

Estas son las cosas que te llenan el alma, me ayudaron sin pedir nada a cambio. Me ayudaron de la forma más linda y sincera. Desde ese día me dije:  no me ocurrirá nada, porque existe algo en mi vida, que siempre me cuida.

Finalmente, llegó mi taxi, me despedí casi a punto de llorar, pero me contuve. Realmente, me sentía feliz de que existieran personas tan buenas.

Me fui conversando todo el camino con el taxista, también fue muy buena persona. El viajé duro tres horas hacia Chichicastenango. El camino, era muy oscuro y casi no se veía nada. A esa altura, ya sentía que tres horas no eran nada … y así fue todo mi viaje en general (muchas horas, arriba de un transporte que no era cómodo).

Llegamos por fin a Chichicastenango y adivinen qué… no encontrábamos la casa a donde me iba a quedar. Las indicaciones no eran muy claras, sólo debía encontrar la casa de una licenciada (no escribiré el nombre) que quedaba al frente de un restaurant que se llamaba “los compadres”. Pasamos unas tres veces por el mismo lugar y nada. Hasta que el taxista se bajo a preguntar y le indicaron cual era la casa.

Me estaban esperando en la casa, estaba sólo el esposo de la licenciada. Él, estaba preocupado porque yo quedé de llegar a las 19:00 hrs y llegué como a las 22:30 hrs. Me sentí como en casa, me preguntó si quería comer algo, pero yo sólo quería un té, ducharme y dormir (el costo por la noche, fue de 121 QTZ o 16 dólares).

  • 11 de marzo de 2018:

Al otro día (día domingo), me levanté temprano para poder ver como se movían las personar alrededor de la Iglesia de Santo Tomás. Habían muchas personas en las escaleras a pies de la iglesia, las cuales vendían flores principalmente. Me quedé observando, de qué forma se iba desarrollando su día. Realizaron rituales mayas y católicos.Quemaron inciensos , mientras algunas personas indígenas cantaban. Después que terminó una misa, salieron desde adentro cargando imágenes de origen religioso, era un espectáculo de colores. Realmente, era impactante estar ahí y ver la cantidad de personas que estaban concentradas realizando los rituales. Todo esto se realiza, mientras se está desarrollando el mercado de Chichicastenango (abierto sólo jueves y domingos), uno de los más importantes de Guatemala. Aquí puedes encontrar hermosas artesanías, ropa típica del país y una gran variedad de cosas para comer. Sin duda, fue un destino que quería conocer sí o sí. Valió la pena el riesgo que tomé, pero al final, ese día me sentí satisfecha de haber vivido tal momento sola y a la vez acompañada de personas locales, que fueron muy amables conmigo ! Todo error sirve, para un próximo viaje !

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Iglesia de Santo Tomás
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Tortillas de maíz en el mercado de Chichicastenango
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Máscaras 🙂

Todo esto se viene para largo, es imposible reducir las palabras. Quizás, es un texto un poco extenso, que espero que lo hayan disfrutado los que leyeron hasta aquí. Muchas gracias! y ya me doy por pagada por poder revivir estas experiencias y poder contárselas a otros. Viajar es vivir ! un abrazo viajeros y realmente quiero leer sus comentario 🙂

 

 

 

 

Sobreviví 24 horas en un aeropuerto

Hola viajeros ! estaba un poco ausente del blog, pero aquí estoy para contar una de las experiencias que quizás todos van a vivir alguna vez en la vida… o quizás nunca lo vivan, pero sirve? sí, todo sirve ! Se viene larga esta entrada en mi blog…

Primero que todo, no diré todo lo que involucró la perdida de este vuelo (creo que eso no es relevante y menos en este lugar).

Me encontraba en el aeropuerto de Atenas (Grecia) Eleftherios Venizelos, mi vuelo era a las 19:00… llegué tarde, aún así intenté entregar mi maleta en la aerolínea Lufthansa. Me dijeron que debía ingresar por la parte de “rayos X” y pasar mi maleta por ahí. Corrí demasiado con la tremenda maleta que pesaba como 32 kilos!, la verdad no sabía a donde ir jaja, le pregunté a un guardia y me miró con cara de horror por ver lo atrasada que estaba. Logré entrar a la zona de rayos… pero obviamente, me abrieron la maleta porque tenía cosas “líquidas”, lo que era obvio, porque ese no era mi equipaje de mano.

Me botaron hartas cosas a la basura, cerraron la maleta, la volvieron a meter bajo los rayos y seguían encontrando cosas… a esa altura, era obvio que no iba a subir al avión.

Escuché mi nombre como tres veces por parlante. No sabía que decir a los encargados de la revisión. Sólo quería llorar jaja. Cuando por fin, me dicen que puedo irme, voy corriendo a la puerta de embarque. Me miran con cara de “no vas a subir al avión”, me dicen que la puerta del avión está cerrada.

Lo primero que pensé : habrá un próximo vuelo a Múnich? (lugar de mi escala), caminé hasta un policía para preguntarle, él me dice que lo más probable es que no hayan más vuelos en ese día. Me indica recoger mis líquidos de la basura…y como no? tenía cosas nuevas que había comprado :(.

Me dirijo a la aerolínea para explicar mi situación (no me pregunten cómo pude hablar, porque sólo hablaban inglés y griego), me dicen que el próximo vuelo es a las 19:00 hrs del día siguiente !!! mi cara era de espanto, iba a tener que esperar 24 horas para regresar a Chile ! y lo peor de todo es que tuve que esperar hasta el otro día, para hacer el cambio del vuelo, no se podía hacer en ese momento. Me pasé millones de rollos pensando en la incertidumbre de que si iba a poder viajar o no.

Tomé valor, me senté a llorar y tratar de tranquilizarme para poder avisar a mi familia de que no iba a llegar. Menos mal, que el aeropuerto tenía Wifi, llamé por facetime a mis padres, les expliqué la situación asegurando de que me encontraba en perfectas condiciones y que tomaría el avión al día siguiente. En un momento pensé, no tengo euros para pagar el cambio de vuelo, algo se iluminó en mi mente y fui directamente al cajero automático (se iba a vencer el plazo para girar internacional)…consejo: siempre activen sus tarjetas un día más en caso de emergencia.

Me sentía destrozada por otras razones, pero pensé que el lugar más seguro, era permanecer en el aeropuerto. Así fue, estuve 24 horas en ese lugar, recorrí cada rincón en busca de algún lugar ” cómodo” para dormir. No lo encontré, sólo habían asientos que para mi mala suerte, eran los peores !

Ya era tarde, sólo comí porque tenía que hacerlo….me fui al Mc Donald’s , me compré la típica hamburguesa tipo “griega” y me senté a comerla mientras lloraba….sí… seguía llorando jaja.

Mi pena fue tan grande, que perfectamente me podría haber ido al centro de Atenas y disfrutar un día más en la ciudad, pero no pude. Además con mi experiencia, era más seguro quedarme fija y no correr de nuevo el riesgo de perder el avión.

Llegó la noche, me traté de acomodar para dormir, pero era imposible !!!!. Tenía frío… saqué una toalla gigante que tenía en la maleta para poder taparme. Creo que debo haber dormido muy poco, cada 30 minutos despertaba. Me dieron las cuatro de la mañana y comenzaron a llegar los pasajeros al aeropuerto. Pensé que ya no iba a poder dormir, dicho y hecho. Me “levanté”, fui al baño y me cambié de ropa.

Esperé a que los encargados de la aerolínea comenzaran a atender, tuve que volver a explicar lo que había ocurrido. Me dieron la sorpresa de que mi segunda escala era en São Paulo y que la escala era de 12 horas, 12 horas más !!!!!! qué iba a hacer tantas horas en el aeropuerto de Guarulhos ??? (por cierto es más interesante y mucho más grande que el de Atenas). Le escribí a mi tío que vive en Brasil, preguntándole si me podía adoptar 12 horas en São Paulo. (finalmente estuve todo el día con mis tíos).

Después tuve otro problema, tenía que hablar con policía federal para que me dejaran salir del aeropuerto (en mi desesperación, me acerqué a un grupo de personas que trabaja en el aeropuerto y pregunté : ” ¿quién habla español?”). Logré salir…después cuando tenía que entrar, me dicen que no encontraban mi maleta, le pedí a mi tío que hablara en portugués con ellos, porque yo ya no podía más de cansancio. Ya adentro, entrego mi pasaporte y me revisan la fecha de entrada,  el policía se va y me dice “espere ” , se demoró como 10 minutos. Cuando regresó me dice : está todo bien y yo uuuuuf al fin !!!!

Finalmente, después de 2 días regresé a Chile. No creo que sea la última vez que pierda un vuelo, pero esto te hace crecer y aprender a sobrevivir en un lugar a kilómetros de distancia de tu casa y en un lugar que no hablan tu idioma! Todo salió bien, muchas gracias a los que llegaron leyendo 🙂 un abrazo !